EL MINISTERIO PÚBLICO

 

                                                 INTRODUCCIÓN

 

En las varias denominaciones e iglesias ha habido una variedad de perspectivas respecto a lo que los luteranos llamamos el 'Santo Ministerio Público.'  Por un lado, algunos grupos cristianos lo consideran como una invención humana, que en ciertos tiempos, bajo ciertas circunstancias tal vez haya sido una necesidad, pero que no es una institución divina.  Así que, según este pensar, puede haber tiempos y circunstancias cuando no sea necesario.  Por otro lado, otros dicen que al recibir la ordenación por la imposición de manos de un obispo, el ministro al la vez recibe 'un carácter indeleble.' o sea, casi se cambia a otro tipo de ser, un ser más espiritual con poderes espirituales especiales que los demás no poseen.

 

También ha habido mucha discusión sobre qué implica la doctrina del sacerdocio universal y su relación con el Santo Ministerio Público.   Algunos han reconocido que en vista de que todos los creyentes forman parte del sacerdocio universal (1 Pedro 2:9), en un sentido muy real y verdadero, todos tienen parte en el ministerio de la iglesia.  Un pastor luterano, por ejemplo, escribió un libro, publicado por la casa publicadora Concordia, que se llama Todos Son Ministros (Everyone a Minister, Oscar Feucht).  El quería enfatizar el ministerio, es decir, el servicio de todos creyentes.  Por otro lado, algunos piensan que esta idea sólo causa confusión en la iglesia.  Es cierto, sin embargo, que todos los creyentes tienen un ministerio.

 

Un factor que ha impulsado a la iglesia a que estudie nuevamente la doctrina del ministerio son los desafíos a los cuales muchas iglesias se tienen que enfrentar en países y lugares donde no existen los recursos para poder sostener los seminarios de residencia y los pastores `profesionales.'  Por esta razón, en 1994, en la última reunión de CETAL (Conferencia Luterana sobre Educación Teológica para América Latina), había presentaciones sobre la doctrina del ministerio desde la perspectiva bíblica, confesional, histórica, y práctica. 

Cuando hablamos del ministerio de la iglesia, hay muchas preguntas para considerar: 

-)Qué parte tiene el laico en el ministerio de la iglesia?-)Qué es una preparación adecuada para el ministerio? 

-)Hay clases o categorías de ministerios? 

-)Es el ministerio, tal como lo vemos, lo entendemos y lo practicamos hoy día, el verdadero modelo bíblico? 

-)Tenemos alguna libertad para definir el ministerio según circunstancias que nuestra realidad demanda o hay un orden y terminología bien definidos en las sagradas escrituras a las cuales tenemos que ligarnos?

 

Sin duda hay muchas más que pertenecen a su contexto específico.

 

En este estudio no podremos considerar todas las preguntas e inquietudes, ni llegar a respuestas cien porciento adecuadas para las situaciones a las que se enfrenta la Iglesia Luterana en Venezuela.  Ni es el propósito definir todo respecto al ministerio y como proveer pastores y sostener a los que se dedican a llevar las buenas noticias a las personas `trabajadas y cargadas` (Mateo 11: 28).  Más bien, este estudio sólo se ofrece como un documento para ayudar en la discusión de la naturaleza y función del ministerio y cómo responder a los desafíos que actualmente se enfrentan.

 

I.  DEFINICIÓN DEL TÉRMINO MINISTERIO:

 

La palabra ministerio se usa en dos sentidos.  Se usa el término en ambos, la escritura y la iglesia, en un sentido general, o amplio, y en un sentido especial, o estricto.  En su sentido general incluye toda forma de predicación del evangelio o administración de los medios de gracia, que sea por cristianos en general, como los que originalmente fueron encomendados con los medios de gracia y comisionados a aplicarlos (Mateo 18:18, Juan 20:21-23, cf. Mateo 16:15ss.), o que sea por los siervos públicos escogidos quienes funcionan en el nombre y por mandato de los cristianos. 

En el sentido especial, el ministerio se refiere a un oficio por el cual los medios de gracia, dados originalmente a los cristianos, son administrados en una manera pública, es decir, en nombre de la iglesia.  Por eso se usa el término ministerio público.

 

Hay quienes prefieren usar el término ministerio solamente en el sentido especial, o estricto, porque sienten que así se evita confusión.  Esto, sin embargo, sería menospreciar el servicio, los derechos y el papel de todos los creyentes en el ministerio.  Por eso, no debemos olvidarnos del ministerio en el sentido amplio, es decir, de todos los 'laicos,' para que el testimonio y la enseñanza de parte de los cristianos en general sean reconocidos y apreciados.

 

A.  El Ministerio de Todos los Creyentes

 

Es cierto que el servicio (ministerio) de todos los cristianos está íntimamente relacionado con el ministerio público. 

 

-Todos los cristianos son comisionados en I Pedro 2:9.  'Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.' 

-En Efesios 4, oficios especiales son mencionados que tienen como su propósito equipar a los cristianos en general para servir en la obra de hacer que se conozca el mensaje de salvación:  `Y él mismo concedió a unos ser apóstoles y a otros profetas, a otros anunciar el mensaje de salvación y a otros ser pastores y maestros.  Así preparó a los suyos para un trabajo de servicio, para hacer crecer el cuerpo de Cristo hasta que todos lleguemos a estar unidos en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios' (4:11,12).

 

B.  El Ministerio Público

 

Como ya se ha dicho, no debemos menospreciar la parte de todos los cristianos en la obra de la iglesia.  Todos son necesarios e importantes.  Ningún pastor u obispo puede hacerlo todo.  Sin la colaboración de muchos en el ministerio (sentido general) la iglesia llega a ser muy débil.  Sin embargo, es necesario recordar que también existe un ministerio en su sentido estricto en la iglesia, es decir, el ministerio público. 

 

II.  EL SANTO MINISTERIO DE LA PALABRA (LO QUE HOY EN DÍA NOS ACOSTUMBRAMOS LLAMAR EL PASTORADO) ES UN OFICIO DISTINTO DEL OFICIO SACERDOTAL QUE TODOS LOS CREYENTES POSEEN.

 

A.  La Enseñanza Bíblica

 

Mientras es cierto que las Sagradas Escrituras dicen que todos los cristianos son sacerdotes, como ya hemos visto (I Pedro 2:9; Apocalipsis 1:6; 5:10), a la vez enseñan de una manera clara que en la iglesia hay un oficio especial de enseñar, apacentar, pastorear, gobernar, etcétera, que los cristianos en general no poseen. 

 

Por ejemplo, está escrito: 

 

-')Son todos apóstoles?  )son todos profetas?  )todos maestros?' (I Corintios 12:29). 

 

-Y, ')cómo predicarán si no fuesen enviados?' (Romanos 10:15).

 

-O también, 'Hermanos míos, no haya entre ustedes tantos maestros, pues ya saben que quienes enseñamos seremos juzgados con más severidad' (Santiago 3:1).  

 

B.  La Enseñanza de Martín Lutero

 

Lutero mismo, el que descubrió nuevamente la doctrina del sacerdocio universal de todos los creyentes, mantuvo una distinción bien clara entre ese sacerdocio y el oficio del ministro cristiano.  Escribe: 

 

1.  'Tan pronto como nos hacemos cristianos por medio de este Sacerdote (Cristo) y su sacerdocio, y mediante la fe nos vestimos de El en el Bautismo, tenemos el derecho y la autoridad de enseñar y confesar la Palabra que hemos recibido de El, delante de todo el mundo, cada una según su vocación y estado en la vida. 

 

2.  'Pues aunque no todos estamos en el oficio o vocación ministerial, no obstante, todo cristiano debe enseñar, instruir, exhortar, consolar y reprobar mediante la Palabra de Dios cada vez que sea necesario hacerlo, como un padre o una madre lo hacen con sus hijos y subalternos, y un hermano, vecino, paisano o aldeano con el otro.  Pues un cristiano puede instruir y amonestar a otro que ignora o no sabe bien los Diez mandamientos, el Credo, el Padrenuestro, etc.; y el que así es enseñado debe recibir la instrucción como si fuera de la Palabra de Dios y confesarla públicamente.

 

3.  Aunque todos somos sacerdotes, no por eso todos podemos o debemos predicar, enseñar o presidir; sino que del grupo debemos seleccionar y escoger a algunos a quienes confiamos este oficio; y el que dirige no es sacerdote por razón de su oficio, (pues todos lo son), sino siervo de todos los demás.

 

4.  Y si llega el momento en que no puede predicar o servir, o no desea el oficio, vuelve a ingresar en las filas de los laicos, confía su oficio a otro y ya no es mas que un cristiano común.

5.  Así pues, es necesario hacer una distinción entre el ministerio, o el oficio del que sirve, y el sacerdocio común de todos los cristianos bautizados.  Pues este oficio no es más que un servicio público, delegado en uno por toda la congregación, cuyos miembros son todos sacerdotes al  mismo tiempo' (citado de Doctrina Cristiana, Juan T. Mueller, pp. 380-381).

 

C.  Las Confesiones Luteranas

 

También, las Confesiones Luteranas tienen mucho que decir referente al ministerio público.

 

1.  'Para conseguir esta fe, Dios ha instituido el oficio de la predicación, es decir, ha dado el evangelio y los sacramentos.  Por medio de éstos, como por instrumentos, él otorga el Espíritu Santo, quien obra la fe, donde y cuando le place, en quienes oyen el evangelio. Este enseña que tenemos un Dios lleno de gracia por el mérito de Cristo, y no por el nuestro, si así lo creemos.'  (CA, V, 1-3).

 

2. 'Respecto al gobierno eclesiástico se enseña que nadie debe enseñar públicamente en la iglesia ni predicar ni administrar los sacramentos sin llamamiento legítimo.' (CA, XIV)

 

3.  'Porque la iglesia tiene el mandamiento de ordenar ministros, lo que debe ser de máximo agrado para nosotros, pues sabemos que Dios aprueba este ministerio y se manifiesta en el ministerio.' (AP. XIII, 12).

 

4.  'Porque dondequiera existe la iglesia, allí también existe el derecho de administrar el evangelio.  Por lo cual, es necesario para la iglesia retener el derecho de llamar, elegir y ordenar ministros.  Este derecho es un don dado exclusivamente a la iglesia, y ninguna autoridad humana puede quitárselo a la iglesia, como también Pablo lo testifica a los efesios cuando dice: `Cuando El subió al cielo, dio dones a los hombres' (Ef. 4:8, 11, 12).  Y enumera a pastores y maestros entre los dones que especialmente pertenecen a la iglesia, y añade que son dados para la obra del ministerio y para la edificación del cuerpo de Cristo.  Por ende, dondequiera que hay una verdadera iglesia, allí existe también necesariamente el derecho de elegir y ordenar ministros.  .  .  Finalmente, esto lo confirma también la declaración de Pedro: `Vosotros sois real sacerdocio' (I Pedro 2:9).  Estas palabras se aplican a la verdadera iglesia, la cual indudablemente tiene el derecho de elegir y ordenar ministros, ya que ella sola tiene el sacerdocio (Tratado sobre El Poder y la Primacía del Papa, 67-72).

 

Deyling escribió:  'El derecho de predicar y administrar los Sacramentos pertenece verdaderamente a toda la iglesia, pero su ejercicio público pertenece solamente a los ministros llamados legítimamente.  Asimismo todo miembro de la iglesia, así como toda la congregación, tiene las llaves y la autoridad de enseñar, sin embargo, solamente para aplicación privada y no para uso público, para que no haya desorden por el cual la iglesia sería miserablemente rota en pedazos.  Cuando la congregación se junta públicamente, entonces las llaves deben ser administradas solamente por quienes la congregación ha encomendado su ejercicio y uso a través de un llamamiento público.' (Institutiones Prudentiae Pastoralis, III, cap. 4, parr. 7).

 

III.  LOS TÉRMINOS QUE USAN LAS SAGRADAS ESCRITURAS PARA REFERIRSE AL MINISTERIO PÚBLICO:

 

A.  Hay Varios Términos que Se Usan para el Ministerio Público

 

1.  'Obispo' - En I Timoteo 3:1 Pablo usa la palabra episkopee, es decir, dirigente, para referirse al oficio del obispo.  De la instrucción de Pablo se nota que el obispo debe dirigir, no según ideas humanas, sino según la voluntad revelada de Dios.

 

2.  'Anciano' - Otro término que se usa para el oficio del ministerio público es 'anciano' (presbyteros).  Evidentemente hay varios tipos de ancianos, pero I Timoteo 5:17 indica que unos se ocuparon en la predicación y enseñanza de la Palabra de Dios.

 

3.  'Líderes' - Hebreos 13:7 indica que había en la iglesia 'quienes los han dirigido y anunciado la palabra de Dios,' y en versículo 17 los cristianos en las iglesias reciben la siguiente exhortación:  'Obedezcan a sus dirigentes (líderes) y sométanse a ellos, porque ellos cuidan sin descanso de ustedes, sabiendo que tienen que rendir cuentas a Dios.'

 

4.  'Apóstoles, profetas, predicadores, pastores y maestros' - En Efesios 4:11-12 San Pablo se refiere a los varios oficios que Dios le dio a la iglesia para preparar a los santos para la obra de servicio.  Se mencionan apóstoles, profetas, predicadores, pastores y maestros (Nota:  Gramaticalmente, la frase 'pastores y maestros' se refiere a la misma función).

 

5.  'ministerio' (diakonía) - De gran significado para entender la naturaleza del ministerio en el nuevo testamento son expresiones tales como: 'el ministerio de la palabra' (Hechos 6:4), 'ministros competentes de un nuevo pacto' (II Corintios 3:6), 'el ministerio del espíritu' (I Corintios 3:8), 'el ministerio de la reconciliación' (II Corintios 5:18), y la referencia de Pablo a sí mismo como 'ministro' (Colosenses 1:23).

 

6.  'siervo' o 'esclavo' - En II Timoteo 2:24,25 se usa el término 'siervo' para el ministro, quien tiene la responsabilidad de enseñar y corregir a los que se oponen.

 

B.  Los Términos Pueden Variar

 

1.  En Tito 1:5 Pablo escribe:  'Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé.'  Luego se presentan los requisitos para tales ancianos, quienes también son llamados 'obispos' (v. 7).

 

2.  En Hechos 14:23 el ejemplo de los apóstoles es dado.  Ellos asignaron (ordenaron) ancianos en cada iglesia. 

 

3.  En Hechos 20:17 y 20:28 los términos 'anciano' y 'obispo' se usan de modo intercambiable.  En Hechos 20:28 Pablo exhorta a los ancianos: 'Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.'

 

4.     En Tito 1:5 y 7 los términos 'anciano' y 'obispo' se usan de modo intercambiable. 

 

5.  Hechos 6 habla de la elección de siete 'diáconos.'  Que se ocuparon en la predicación y administración de los Sacramentos es evidente de la historia bíblica.  Uno de los diáconos, Esteban, era un hombre 'lleno de fe y del Espíritu Santo' (v. 5).  También dice que: 'lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo' (v. 8).  Y que la gente: 'no podía resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba' (v. 10).  Luego Hechos 7 contiene el gran sermón predicado por Esteban antes de su muerte. 

 

El caso de otro de los diáconos, Felipe, es semejante.  Felipe bautizó al eunuco de Etiopía (Hechos 8:26-39).  Hechos 8:40 dice: 'Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.'

 

 De estas citas bíblicas emerge un cuadro de un oficio que fue instituido por Dios, en y con el apostolado, para el cual cualidades específicas se citan, y cuya esencia es definida apropiadamente en la Confesión de Augsburgo como 'predicación del Evangelio y administración de los Sacramentos' por y con la autorización de la iglesia.

 

C.  La Institución del Oficio del Ministerio Público da Cierta Flexibilidad

 

Basado en la evidencia de las Escrituras y lo que dicen las Confesiones Luteranas, el oficio del ministerio público, el ministerio de enseñar el Evangelio y administrar los Sacramentos en la iglesia fue instituido por Dios.  Puede existir en varias formas, y ser designado por varios nombres, pero todavía es un oficio ordenado por Dios para el bien de la iglesia.  No es suficiente decir que Dios ordena que se predique el Evangelio y que se administre los Sacramentos.  Para que haya buen orden Dios ha dicho que haya un oficio específico con el fin de que se predique el Evangelio y se administre los Sacramentos de manera fiel.

 

IV.  LOS REQUISITOS O CUALIDADES NECESARI0S PARA SERVIR EN EL MINISTERIO PÚBLICO

 

Aun que las Escrituras no dicen nada de seminarios, cursos, pre-requisitos académicos, etcétera, en verdad tienen mucho que decir sobre los requisitos o cualidades necesarias para servir en el ministerio público.  Lo interesante e importante es el hecho de que la Escritura habla más del testimonio de la vida y los dones que debe poseer un ministro que de la preparación académica.  O sea, se busca en un ministro una autoridad espiritual y madurez, y no solamente un conocimiento intelectual, teórico o académico.

 

A.  El Testimonio de la Vida

 

Los principales pasajes son I Timoteo 3:1-13 y Tito 1"5-9.

 


 

En I Timoteo 3 Pablo menciona las cualidades del 'obispo.'

 

-que sea irreprensible

-marido de una sola mujer

-sobrio

-prudente

-decoroso

-hospedador

-apto para enseñar

-no dado al vino

-no pendenciero

-no codicioso de ganancias deshonestas

-amable

-apacible

-no avaro

-que gobierne bien su casa

-que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad

-que no sea neófito

-buen testimonio de los de afuera

 

Luego se mencionan los atributos de los diáconos (3:8-13):

 

-honestos

-sin doblez

-no dados a mucho vino

-no codiciosos de ganancia deshonesta

-que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia

-sometidos a prueba primero

-irreprensibles

-maridos a una sola mujer

-gobiernen bien a sus hijos y sus casas

 

Además de los requisitos ya mencionados, Pablo agrega algunos más en Tito 1:7 & ss. para los 'obispos' quienes también son llamados 'ancianos' (v. 5).

 

-que tengan hijos creyentes que no están acusados de disolución ni de rebeldía

-no soberbio

-no iracundo

-amante de los bueno

-sobrio

-justo

-santo

-dueño de sí mismo

-retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen

 

Se nota, entonces, un énfasis en el testimonio personal de vida y un cierto don que uno debe poseer: 'apto para enseñar.'  Como ya se mencionó, no se ve aquí mucho sobre la preparación académica.

 

B.  La Preparación Teológica

 

Sin embargo, no es decir que una preparación teológica adecuada no sea necesaria.  Al contrario, las escrituras hablan mucho sobre la necesidad de enseñar y predicar la Palabra de una manera correcta.

 

1.  Jesucristo mismo, al dar la llamada 'gran comisión,' enfatizó la necesidad de enseñar la doctrina pura:  'Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones... enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado' (Mateo 28:19,20).  Al dar el mandato de enseñar 'todas las cosas' Jesucristo dice que debemos asegurar que lo que predicamos es toda la Verdad, nada menos, ni nada más.  O sea, no tenemos el derecho de quitar ni agregar a la Palabra de Dios y las doctrinas enseñadas en ella.  Implica, entonces, que los que tienen esta responsabilidad en la iglesia tengan una buena preparación.

 

2.  Pablo aconseja a Timoteo sobre la necesidad de preocuparse por la sana doctrina, y que la Palabra debe ser usada correctamente:  'Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad' (II Timoteo 2:15).  Luego advierte contra los que no guardarían la enseñanza correcta:  'Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.  Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina...(II Timoteo 4:2,3).

 

3.  A Tito Pablo manda: 'Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina' (Tito 2:1)

 

Es muy evidente, entonces, que la preparación teológica es una parte esencial del oficio del ministerio público.

 

V.  EL LLAMAMIENTO

 

Como hemos visto, la Confesión de Augsburgo declara (Art. XIV):  'Nadie debe enseñar públicamente en le iglesia o administrar los Sacramentos, si no ha sido llamado según las reglas vigentes.'

 

Para entender el llamamiento, es necesario hacer una distinción entre el llamamiento directo y el indirecto.  La Sagrada Escritura demuestra que aun los profetas y los apóstoles (incluyendo a Pablo) jamás predicaron sin el llamamiento divino (Ex. 3:10; Isa. 6:8,9; 40:6-9; Jer. 1:2-20; Mar. 16:15; Mat. 28:19-20; Juan 20:21-23; Hech. 22:21; Gál. 1:1; Efe. 1:1; Col. 1:1, etcétera)

 

A.  El Llamamiento Directo

 

El llamamiento directo es aquel llamamiento divino que se hace directamente de Dios a la persona llamada.  Es el llamamiento que recibió Pablo, por ejemplo, cuando en el camino a Damasco, Jesús mismo le apareció para llamarlo. 

 

B.  El Llamamiento Interno

 

A veces una persona siente un llamamiento directo.  Siente en el interior que Dios quiere que se prepare para el ministerio o que vaya a cierto lugar para predicar el evangelio.  Tal llamamiento debe confirmarse antes de que uno actúe en base de él.  Es decir, un llamamiento debe ser confirmado por un llamamiento de la iglesia.

 

C.  El llamamiento Indirecto

 

1.  El llamamiento indirecto es aquel llamamiento divino que se extiende por medios ordinarios.  Es decir, es el llamamiento que los hombres extienden a un candidato para que les sirva en el ministerio público. 

 

2.  Este llamamiento también es divino, por que al fin y al cabo Dios es el Autor de ese llamamiento. 

-I Corintios 12:28, 'Y unos puso Dios en la iglesia,'

-Efesios 4:11, 'Y él mismo constituyó a unos apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.' 

 

La Escritura prueba ampliamente el hecho de que el llamamiento indirecto es divino cuando declara, refiriéndose a los ancianos que fueron llamados indirectamente: 

-'El Espíritu Santo os ha puesto por obispos' (Hechos 20:28).

 

VI.  LA ORDENACIÓN

 

A.  Una Declaración Pública

 

La ordenación tiene sus raíces históricas en el Nuevo Testamento y en la iglesia a través de los siglos.  Es un rito eclesiástica solemne por el cual un miembro calificado del cuerpo de Cristo quien ha aceptado un llamamiento legítimo de la iglesia, es presentado a la iglesia y declarado públicamente a ser ministro.  Es una ratificación pública del llamamiento y una invocación de las bendiciones de Dios sobre el nuevo ministro. 

 

B.  No Es una Necesidad, pero Tiene un Significado como una Ratificación

 

Mientras el rito de la ordenación incluyendo la imposición de las manos no es una necesidad, se debe respetar como una costumbre antigua.  Según la costumbre, la imposición de las manos de los otros pastores ordenados, y la presencia de miembros de iglesias que no son la que ha extendido el llamamiento, tiene significado.  Cuando un hombre es ordenada en una congregación, por ejemplo, es reconocido como miembro del ministerio público de toda la comunión confesional.  Ordenación como un acto no imparte una autoridad además de la autoridad del llamamiento, ni es un sacramento. 

 

Lutero escribió al respecto:  'Anteriormente el pueblo elegía pastores y obispos.  Entonces venía un obispo, ya sea de aquella congregación o de alguna próxima a ella, para confirmar a los elegidos mediante la  imposición de manos; y la ordenación no era más que tal ratificación' (Del Poder y la Primacía del Papa).

 

CONCLUSIÓN

 

Principalmente de la Sagradas Escrituras, y también de las Confesiones Luteranas y otros escritos que hemos visto, podemos llegar a algunas conclusiones respecto al ministerio público que nos dan unas pautas para la práctica en nuestra realidad.

 

1.  Dios ha dado la Palabra y los Sacramentos para que las personas lleguen a la fe.

 

2.  Dios ha ordenado que la Palabra y los Sacramentos deben ser enseñados y administrados.

 

3.  Puesto que el ministerio ha sido establecido por Dios, hay individuos que son llamados por la iglesia a ser ministros.

 

4.  Los que son llamados para ser ministros poseen y ejercen el oficio del ministerio.

 

5.  El Poder u Oficio de las Llaves, dado por Cristo a la iglesia, es ejercido públicamente en nombre de la iglesia por los ministros llamados.

 

6.  El poder de los ministros es el poder de predicar el evangelio, administrar los sacramentos, y perdonar y retener pecados.

 

7.  El poder del ministerio no es un poder temporal, sino un poder en asuntos espirituales de Palabra y Sacramento.

 

8.  Los ministros no pueden tomar tal autoridad por si mismos, sino que debe ser conferida por un llamamiento de la iglesia.

 

9.  Puede haber una cierta libertad en cuanto a las categorías o funciones en el ministerio según las necesidades de la iglesia. 

 

10.  Los que sirven en el ministerio deben llenar ciertos requisitos morales, poseer los dones necesarios, y recibir una preparación adecuada teológica.

 

11.  No hay una estructura especificada en la Escritura en cuanto a los términos a usar para el ministerio público.  Según circunstancias hay una libertad para hablar de rangos dentro del ministerio.

 

12.  Son cuatro aspectos básicos a considerar al nombrar a una persona al ministerio público:

 

A.  Los dones

B.  Las cualidades personales y morales

C.  La preparación adecuada

D.  El llamamiento de la iglesia

 

 

 

Douglas L. Rutt

Revisado Mayo 2004